Transporte en crisis: cada vez hay menos pasajeros en los colectivos

September 9, 2019

Transporte en crisis: cada vez hay menos pasajeros en los colectivos

Transporte. Menos usuarios usan los colectivos urbanos en los últimos meses. (La Voz / Archivo)

VERÓNICA SUPPO

Lunes 09 de septiembre de 2019 - 00:40 | Actualizado: 09/09/2019 - 07:49

  • Esta es la baja en el primer semestre.

  • La tendencia viene desde 2017.

  • Hubo picos de caída de hasta el 10% de usuarios por mes.

  • Hay preocupación en las empresas.

Pablo Ortiz está en el área de mantenimiento de un barrio cerrado. Desde Coronel Olmedo hasta casi La Calera, toma dos colectivos para llegar a su empleo y se las tiene que ingeniar para no estar ajustado a fin de mes. Piensa en volver a la moto, pese a que se recupera de un accidente que tuvo cuando iba a su trabajo. Pagar el boleto complica su economía.

Daniela Getar da clases de acrobacias aéreas. Decidió ir a trabajar en una bici usada que consiguió y dejar los cuatro colectivos diarios que tomaba. Ahora se ahorra más de 100 pesos, aunque para esto debe hacer más de 20 kilómetros por día, algo así como una hora y media en las dos ruedas.

 

Vanesa Lucero estudia psicología y también dejó de usar el colectivo para ir al quiosco en el que trabaja. Se mueve para todos lados en la bicicleta.

“Por necesidad”. Esta es la frase que repitieron los tres cuando La Voz les consultó por qué abandonaron el transporte urbano. Los tres forman parte de los cientos de cordobeses que ya no suben al ómnibus porque el sueldo no les alcanza para ese gasto mensual (más de mil pesos).

En una tendencia descendente que no se detiene, el número de pasajeros del transporte urbano de la ciudad de Córdoba es cada vez menor. Sólo en el primer semestre de este año, en comparación con igual período de 2018, más de cinco millones de usuarios dejaron de tomar el ómnibus. El dato alarma a las transportistas, quienes entienden que hay recorridos críticos afectados por la compleja situación económica del país. Sobre todo, los corredores que llegan hasta las zonas industriales y de las automotrices, con menos corte de boletos por la suspensión de trabajadores.

Marzo, abril y agosto fueron los meses más preocupantes para el sector, ya que en algunas empresas la merma de pasajeros llegó a ser de casi del 10 por ciento, y tampoco esperan que el panorama sea alentador en septiembre, debido a que la suba del boleto urbano, a 31,90 pesos desde el lunes pasado, también comenzó a ahuyentar a los usuarios.

La Municipalidad de Córdoba difundió la semana pasada, y por unos días, en el portal de datos Gobierno Abierto, las cifras del transporte urbano desde 2015 hasta 2018, cuando el servicio comenzó con la retirada de los pasajeros. En esos cuatro años, se fugaron más de ocho millones de usuarios; incluso, pese a las distintas modalidades de boletos sociales que implementó la administración provincial.

En 2015, se cortaron 179.103.947 millones de boletos; mientras que en 2018 fueron 171.667.404. Estas cifras son totales e incluyen al Boleto Educativo Gratuito, al Boleto Adulto Mayor, y al Boleto Obrero Social, lo que muestra la fuerte salida del pasajero del colectivo.

En el rubro de pasaje completo, la categoría que representa ahora cerca del 80 por ciento de las ventas, la merma fue más pronunciada. En el mismo período, se perdieron más de 15 millones de boletos anuales. De 151.656.180 pasajes a 135.980.392.

Los números más recientes que maneja el Gobierno provincial sobre el sistema de la ciudad, al que tuvo acceso La Voz, también dan cuenta de que este año la salida de los pasajeros del transporte tuvo continuidad, con meses con mayor caída. El número de usuarios en el primer semestre fue de 92.424.864, mientras que en igual período de 2018 fue de 97.631.767, por lo que en total hubo 5.206.701 usuarios menos.

El marzo, por ejemplo, el sistema tuvo 1.692.632 de pasajeros menos y el lapso se convirtió en uno de los meses con mayor descenso. El panorama tampoco es alentador para adelante en cuanto a que se modifique la baja.

Para las transportistas, son varios los factores que impactaron en el servicio.

Para las empresas, la tendencia a la baja no necesariamente tiene que ver con la prestación, sino más bien con la situación actual, que se traduce en menos trabajo en la construcción y en las fábricas, con reducción en las jornadas. Esa combinación impacta de lleno en los viajes.

En Coniferal, por ejemplo, en agosto de 2018 llegaron a recorrer en todas sus líneas 1.544.997 kilómetros y subieron a sus colectivos 5.053.882 pasajeros. El mes pasado, la transportista hizo más kilómetros (1.546.716), pero el número de usuarios bajó a 4.986.827, es decir, un 1,4 por ciento menos.

Los números de Ersa Córdoba y de Aucor tampoco fueron alentadores. Si se compara agosto de 2018 con igual mes de este año, la caída pasó de 4,9 por ciento a 9,7 por ciento, y encendió aún más la preocupación en el sector: algunas líneas llegaron a una pérdida de pasajeros de casi el 10 por ciento promedio. Abril fue otro mes duro, de acuerdo con lo que se explicó desde Ersa, ya que en 2018 en este período la caída de usuarios fue del 1,1 por ciento, mientras que en igual mes de este año fue de 10,2 por ciento.

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La Voz les consultó a los empresarios sobre los motivos por los que los pasajeros se pasan a una bicicleta o, directamente, no salen de su casa para tomar el colectivo. La respuesta entre los grupos empresariales (Ersa, Aucor y Coniferal) fue una: el problema no es el sistema, sino la falta de empleo y de actividades que suelen generar que las personas se movilicen. Para los usuarios, en cambio, la suba del boleto y la calidad del sistema también son causas importantes.

“Observamos que la caída de pasajeros se ha producido desde 2017 y se sostiene también por la situación económica del país. En todos los polos productivos, en los que hay suspensión de personal, hay caída de pasajeros”, precisó uno de los integrantes del directorio de Ersa. “Otro tipo de pasajeros que disminuyó es el de los jornaleros y los albañiles”, agregaron desde Ersa. “Los cautivos son los estudiantes, que tienen bonificaciones, y la gente que necesita ir al médico”, añadieron.

De acuerdo con los análisis que realizan desde este grupo empresarial, “el pasajero no se baja del sistema porque no funciona el servicio, sino porque no tiene adónde ir, ya sea a trabajar o a buscar una changa”. También consideraron que, transcurrida la transición municipal, plantearán al intendente electo, Martín Llaryora, que el sistema necesita cambios y revisiones de recorridos. Coincide en la evaluación de los futuros funcionarios, aunque estos no quieren adelantar detalles hasta que Ramón Mestre termine su gestión.

Uno de los integrantes del grupo de accionistas de Aucor también planteó a La Voz un escenario similar en cuanto a la baja de los pasajeros.

“La gente restringe sus gastos, y creo que hay menos movimiento en la calle, ya sale menos por actividades ligadas al ocio –como hacer compras o acudir a centros comerciales– y viaja en colectivo sólo por una necesidad laboral”, dijo un integrante de Aucor, quien pidió que no se diera a conocer su nombre. También avizoró que aquellos que dejaron el colectivo en los últimos tiempos, en su gran mayoría, tampoco se pasaron a una moto o a un auto, sino que redujeron la cantidad de viajes.

 

Menos actividad económica. Para las empresas esa es la causa de la caída de pasajeros. (Ramiro Pereyra / Archivo)

“Combo explosivo”

“Hoy, con la devaluación, los precios de los medios de transporte sustitutos, como motos y autos, también se hicieron más inaccesibles, por lo que tampoco se han pasado del colectivo a un vehículo propio”, apuntó. “El sistema se sostiene cada vez menos y por eso se están dando conflictos en el transporte permanente por el no pago de sueldos”, explicó.

Y mencionó otros factores que afectan al sector. “Los subsidios del Gobierno nacional quedaron congelados, además de pasar por varias manos y demorar cada vez más”, describió. “Los costos, como combustibles, sueldos, repuestos en dólares, han crecido considerablemente y el valor del boleto aumenta menos que lo que debería porque la sociedad no lo soporta”, continuó la fuente.

Y reflexionó: “Con todo esto, tenemos un combo explosivo que está comenzando a estallar en varios lugares. En Entre Ríos estuvieron 15 días de paro, para ofrecer un ejemplo”.

En este marco de crisis, los empresarios también hablan de mantener acciones que tienen “sentido social”, como el apoyo a iniciativas como los boletos con bonificaciones para el usuario. Sin embargo, insisten en que resulta necesario “trabajar para que las empresas no circulen sin pasajeros”.

Desde Coniferal, afirman que la situación no es menos compleja, aunque aseguran que apuntan a sostener la calidad del servicio sin disminuir la cantidad de kilómetros recorridos. Esto es, no retirar frecuencias ni líneas. “Tenemos que contar con 205 coches en la calle y tenemos 223. Tratamos siempre de sostener la frecuencia y la cantidad de servicios, pero sí advertimos que hay factores que lo alteran”, expresó uno de los integrantes del directorio de la empresa. El directivo coincidió en que la situación del país impacta directamente en el uso diario del ómnibus.

Pablo, el maestranza de Coronel Olmedo, lo sabe en carne propia. Sus cuentas están ajustadas porque tiene un sueldo de 26 mil pesos y se recupera de una quebradura, tras un accidente en moto que sufrió cuando iba a su trabajo. Volver al colectivo es algo impensado. Simplemente, no le dan las cuentas.

“Pese a todo, tendré que volver a la moto porque con 120 pesos andaba todo la semana, pero con el boleto es mucha diferencia. Todo está caro y no llego a ser de clase media por más que me paguen a fin de mes. Por eso busco cómo moverme, y el bondi no es la opción”, resumió para describir la situación de aquellos que dejaron el colectivo para ya no volver a considerarlo.

El boleto aumentó a $ 31,90 y sigue atrasado

La Municipalidad de Córdoba mantiene los subsidios.

Desde el primer día de septiembre, el boleto se incrementó 13,9 por ciento y el precio llegó a 31,90 pesos. En lo que va del año, el aumento del boleto urbano ya es del 35 por ciento, pero aún no compensa los costos: la administración municipal deberá seguir subsidiando a las empresas para compensar el costo de 34 pesos, que es el que dio el estudio tarifario.

Por la devaluación, el boleto está en uno de los niveles más bajos de la última década en dólares. Con una cotización promedio de 58 pesos, el boleto cuesta 55 centavos de dólar. Combustibles y repuestos se actualizan al ritmo de la divisa.

Colaboración: Micaela Lucero

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